"Paisajes fluviales, selváticos o costeros donde me deslumbra la calidad plástica, yo diría pictórica, lograda por la naturaleza, esta unidad del paisaje, entre cielos, mar, selva: la unión inseparable de los elementos del cuerpo liquido con los reinos vegetal, mineral, animal: y sus manifestaciones sensibles en cuerpos materiales, volúmenes, formas, texturas, colores y olores. Percibo orden natural total en su unidad, y la perfecta armonía que solidariza los elementos líquidos con aquellos de los minerales y pétreo, o de lo vegetal.

El espectáculo diario del amanecer hasta la caída del sol, la paleta inagotable de los verdes, este líquido mágico del océano donde se mira el cielo, y en este espejo doble ambos pasan del verde pálido y transparente a lo opaco del oscuro índigo. Y cuando se prende el efímero “mechón” celeste del atardecer, ambos se incendian brevemente y toda cosa, aire, mar, río, o bosque, se viste de fiesta y se ilumina con las llamas y los colores del fuego."