
"Allá uno se siente en un universo inmovilizado en el tiempo donde las leyes populares de una cosmovisión primitiva y de la naturaleza reinan, se respetan y dictan los quehaceres de los hombres, las labores y los días. El sol, la luna, creciente, menguante, el agua sal y el agua dulce, vaciantes y pleamar, el diluvio celeste de la tarde. Los hombres lo saben y respetan el agua, el sol, la luna, las nubes y los vientos, las tormentas, la quiebra y la puja. Practican una cosmografía popular y atávica nacida de la vida cotidiana."